viernes, 23 de noviembre de 2007

ADORACIÓN DE LOS MAGOS.







Ellos, después de oir al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrellla que habían visto visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al Niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.
Mateo, 2, 9 a 12.